4 consejos para escribir artículos que enamoren a tus lectores

Los textos de un blog tienen que atraer, gustar, enamorar, ¿a quién? Habrá quien diga que a Google, y desde luego razón no les faltará, pero no. No es al navegador por excelencia, si no a tus lectores. Ellos, si no sienten que se están entreteniendo mientras leen lo que tus manos han escrito, van a dirigir el puntero del ratón hacia la X de la pestaña que mantiene activo tu blog, o se van a ir otro. Cuando esto ocurre, la tasa de rebote sube… y sube, porque hay algo en la web que no está gustando. Y ese »algo» es el contenido.

Para evitar que tú tengas ese problema, te ofrezco estos 4 consejos para escribir artículos que, estoy segura, te serán muy útiles para que tu blog pueda encantar a más personas y, de paso, también hacer que tu blog mejore su posicionamiento.

Céntrate en una temática


Puede parecer obvio, pero todos en nuestros inicios en más de una ocasión tenemos tanta ilusión y tantas ganas de tener un fantástico blog que parece que queremos abarcar más de lo que deberíamos. Y esto, créeme, no sirve absolutamente para nada, solo para que tanto el posible visitante que llegue sienta que está perdiendo el tiempo.

¿Sabes qué pasa en esos casos? Exacto.

Cuando nos aburrimos con algo, lo cerramos y ya no volvemos a abrirlo más… salvo quizás por casualidad en un futuro. El ser humano es así: si prueba, por ejemplo, las hamburguesas de tofu y le desagradan, ya no vuelve a comer más. Por eso es tan, tan importante centrarse en una única temática. Ser concretos. Los lectores tienen que saber de qué les estás hablando.

Un título claro y específico es mejor que uno general.

Si no me crees, vamos a ver la diferencia.

Ejemplo de título específico:

  • Cómo mejorar la visibilidad de mi web

Ejemplo de título general:

  • La visibilidad de una web

¿A cuál entrarías de los dos? Al de arriba, ¿verdad? Al leerlo ya sabes lo que te vas a encontrar dentro, por lo que si necesitas saber esa información harás clic enseguida; en cambio el segundo puede que sí te acabe siendo útil, pero puede que no, y esta inseguridad es la que hará que muchas veces decidas no entrar a leer ese artículo.

Demuestra tus conocimientos

Un blog está hecho para ser útil. Esto es así y quién diga lo contrario miente. Pero si el autor de los artículos no tiene muchos conocimientos acerca del tema del que está hablando … no puede cumplir con su función y, a menudo, acaba siendo una sección más del sitio web.

El desconocimiento se ve reflejado en las faltas de ortografía y/o de puntuación, en la repetición de ideas o conceptos, además de en escribir cosas que no son correctas. ¡Evítalo!

Escribe solo de temas de los que realmente sepas, de aquellos que te interesen hasta el punto de que no te importase pasarte horas y horas hablando sobre ellos. Así tus textos hablarán de ti. Dirán que eres una persona que, además de saber mucho de lo que está hablando, disfruta con lo que hace. Y eso… eso es magnífico, porque se contagia.

Utiliza un tono adecuado

Elegir el tono es una de las cosas más importantes que hay que hacer antes de escribir ni siquiera el título. Y también puede ser complicado, ya que no todos los públicos objetivo son iguales. No se va a utilizar el mismo para escribir a unos lectores que son médicos, abogados, o en definitiva que se dedican a profesiones serias, que a otros que son más cercanos como agricultores, camareros, niños, etc.

Si quieres que tus textos agraden a tus lectores, deberás de dirigirte a ellos correctamente. En todos los casos con respeto, pero en otros además habrá que ser más serio, o más amigable.

Revisa los textos una vez escritos

Puede que seas un experto en ortografía, puntuación y gramática que aún así es muy probable que cometas errores al escribir. Errores tontos sí, pero errores al fin y al cabo. Alguna coma que se cuela por ahí, algún acento que »ha aparecido» en una consonante casi sin darnos cuenta…

Por propia experiencia te puedo decir que las faltas son inevitables. Tanto si tecleas a un ritmo rápido como lento, al final al leer el texto te das cuenta de que hay muchos detalles que se tienen que cambiar, y sí, algunos eliminar.

Ojo, no se trata de ser perfeccionista, más que nada porque la perfección no existe. Todos somos humanos y todos cometemos errores. Alguno se puede colar, pero un texto que está lleno de faltas ortográficas dificulta mucho su lectura y su comprensión; por no hablar de que los lectores decidirán abandonar la página para no perder más el tiempo.

Así que ya sabes: revisa los textos, aunque sea una vez, pero hazlo con detenimiento al cabo de 2-3 horas antes de publicarlo. Pasado ese tiempo tu mente ya se habrá despejado y podrás ver con claridad todos los fallos que hayas cometido.

Inserta imágenes

Los artículos no pueden ser únicamente palabras escritas (a no ser, claro está, que la temática así lo requiera). Si los lectores lo único que ven son párrafos y párrafos, se van a aburrir. Para que eso no llegue a pasar hay que darles un respiro incluyendo algunas imágenes. No hacen falta muchas, pero sí algunas.

Lo ideal es poner una debajo de cada título H2, o en uno sí y otro no, es decir, después de cada uno o dos títulos que dividen el post en distintas secciones (para que te sea más sencillo entenderlo, los títulos que ves en este artículo son ejemplos de H2). Ahora, si el texto es más bien corto -de hasta 600 o 700 palabras más o menos- bastaría con poner una cada 2-4 párrafos.

Espero que haya sido de utilidad 🙂 .

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